Cirugía Funcional para Distonía

La distonía es un trastorno del movimiento que se caracteriza por posturas anormales dadas por contracciones musculares sostenidas involuntarias. Esta puede ser de varios tipos:

  •      Generalizada: cuando afecta el tronco y miembros inferiores
  •      Hemidistonía: afecta un lado del cuerpo
  •      Focal o multifocal: cuando afecta un área corporal específica, como la cara, el cuello o una mano por ejemplo
pieza8Por su causa se clasifican en primarias (la distonía es el único síntoma y no se demuestra lesión cerebral) o secundaria (cuando es un síntoma adicional de una enfermedad o hay lesión cerebral asociada).

Para el tratamiento de las distonías hay medicamentos de diferentes tipos, que ayudan a controlar los síntomas de la enfermedad, toxina botulínica que es el tratamiento elección de la distonías focales con una muy buena respuesta. Sin embargo hay pacientes que no responden adecuadamente a las terapias médicas disponibles y pueden ser candidatos para cirugía funcional con estimulación cerebral profunda.


Las cirugía funcional ha demostrado su utilidad en las distonías primarias, en especial en las generalizadas y las que afectan el cuello (torticolis espasmódica) que responden al manejo médico adecuado, con mejorías del 70% de los síntomas en promedio, adicionalmente es un procedimiento seguro para el paciente. Se debe considerar cuando la enfermedad está progresando y no mejora con el tratamiento usual, el cual debe durar al menos 6 meses en manos expertas, se debe evitar que el paciente desarrolle alteraciones articulares o deformidades por el movimiento sostenido, ya que en estos casos no es tan efectiva.

El procedimiento consiste en introducir electrodos en forma precisa a una zona cerebral que se conoce como el globo pálido interno, generalmente de forma bilateral, mediante esterotaxia, que es un sistema que se fija a la cabeza del paciente y permite llegar con exactitud al área cerebral seleccionada. Estos electrodos se conectan a un marcapaso que se implanta debajo de la clavícula y mediante corriente eléctrico se modula la actividad del cerebro. Sus principales riesgos son la hemorragia cerebral y la infección del sistema implantado, lo que se ve hasta en un 3% de los pacientes operados. La mejoría es progresiva y puede demorarse entre 6 meses a un año, rara vez hay deterioro mientras el sistema funcione.  La respuesta obtenida se mantiene a largo plazo y se debe mantener controles médicos para programar y revisar el sistema de estimulación.

Los pacientes operados mejoran su calidad de vida y funcionalidad en forma importante y se mantiene en el tiempo. 
Para saber si un paciente es candidato a este procedimiento debe ser evaluado por un grupo especializado en cirugía para movimientos anormales.
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